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Volver a entrenar no va de fuerza de voluntad, va de hacerlo bien

Escrito por Forus | May 26, 2026 3:21:33 PM

Te dices que esta vez sí. Que ahora vas en serio. Incluso puede que te compres unas zapatillas nuevas, busques una rutina, te apuntes a alguna clase o te marques un objetivo ambicioso para las próximas semanas.

Y durante los primeros días, todo parece encajar.

El problema suele llegar después. Cuando aparecen las agujetas, el cansancio, el trabajo se complica, surgen planes, duermes peor o simplemente un día no te apetece. Entonces esa motivación inicial, que parecía tan fuerte, empieza a perder fuerza.

Y aquí viene la parte importante: no suele pasar porque no quieras cuidarte. Pasa porque muchas veces intentamos volver al ejercicio de una forma demasiado exigente, demasiado rápida o poco realista para el momento en el que estamos.

La clave no es empezar a lo grande. La clave es empezar de una forma que puedas mantener.

El error de querer compensarlo todo de golpe

Cuando llevas tiempo sin entrenar, es normal tener la sensación de que tienes que recuperar el tiempo perdido.

De repente quieres entrenar cinco días a la semana, comer mejor, dormir más, ganar fuerza, perder peso y sentirte con energía… todo a la vez y cuanto antes.

Pero el cuerpo no entiende de prisas.

Si empiezas demasiado fuerte, lo más probable es que acabes agotado, frustrado o incluso con alguna molestia. Y cuando entrenar se convierte en una obligación incómoda, abandonar es mucho más fácil.

Volver a entrenar no debería sentirse como un castigo por haber parado. Debería ser justo lo contrario: una forma progresiva de recuperar energía, salud, confianza y buenas sensaciones.

Empieza por debajo de tus posibilidades

Puede parecer contradictorio, pero funciona.

Si crees que puedes entrenar cuatro días a la semana, empieza con dos. Si tienes en mente sesiones de una hora, empieza con 30 o 40 minutos. Si te apetece hacer entrenamientos muy intensos, combínalos antes con sesiones más suaves, movilidad, fuerza básica o cardio moderado.

No se trata de demostrar nada en la primera semana.

De hecho, las primeras semanas tienen un objetivo mucho más importante que cansarte: crear el hábito.

Porque lo que te va a hacer avanzar no es entrenar muy fuerte durante quince días. Lo que cambia las cosas de verdad es conseguir que el entrenamiento forme parte de tu rutina.

Ponte objetivos que puedas cumplir

“Quiero ponerme en forma” suena bien, pero es demasiado amplio. No te dice qué hacer mañana, ni cómo medir si vas avanzando.

Es mejor empezar con objetivos pequeños, concretos y realistas. Por ejemplo: entrenar dos veces por semana durante el primer mes. Caminar veinte minutos los días que no entrenes. Probar una actividad dirigida nueva. Recuperar movilidad. Dormir un poco mejor. Sentirte con más energía al final del día.

Son metas menos espectaculares, sí. Pero tienen una ventaja enorme: puedes cumplirlas.

Y cada vez que cumples, aunque sea algo pequeño, refuerzas la sensación de que vas por el buen camino. Eso pesa más que cualquier arranque de motivación.

No lo dejes todo en manos de la motivación

La motivación está muy bien, pero es irregular. Hay días en los que aparece sola y otros en los que ni está ni se la espera.

Por eso, si tu entrenamiento depende solo de tener ganas, lo normal es que tarde o temprano falle.

Ayuda mucho tratar tus sesiones como una cita contigo. Elegir días y horarios realistas. Dejar la ropa preparada. Buscar actividades que encajen con tu vida, no con una versión ideal de tu agenda.

Y, sobre todo, dejar de exigir perfección.

Si una semana solo puedes entrenar un día, entrena un día. No lo conviertas en un fracaso. Es mucho mejor mantener el vínculo con el hábito que abandonarlo porque no has cumplido el plan perfecto.

Elige algo que no te dé pereza repetir

No todo el mundo disfruta entrenando de la misma manera.

Hay personas que se sienten cómodas en sala fitness. Otras prefieren clases dirigidas. Algunas necesitan entrenar en grupo para mantenerse constantes. Otras conectan más con la natación, el ciclo, el pilates, el yoga, la fuerza o el entrenamiento funcional.

La mejor actividad no es necesariamente la más intensa ni la que promete resultados más rápidos. La mejor actividad es la que eres capaz de repetir semana tras semana.

Porque cuando algo te gusta, aunque cueste, vuelve a apetecerte. Y ahí es donde empieza la constancia real.

Escucha a tu cuerpo, pero no compres todas tus excusas

Escuchar al cuerpo es fundamental. Si aparece dolor, una molestia persistente o una fatiga excesiva, conviene bajar el ritmo y pedir ayuda profesional.

Pero también hay que ser sinceros: no todo lo que nos frena es una señal física.

A veces es cansancio real. Otras veces es pereza. A veces necesitas descansar. Otras, simplemente necesitas empezar.

No es lo mismo “me duele la rodilla” que “hoy no me apetece”. No es lo mismo “estoy agotado” que “me da pereza salir de casa”. Aprender a distinguirlo te ayuda a tomar mejores decisiones.

Y muchos días pasa algo curioso: empiezas sin demasiadas ganas y terminas agradeciendo haber ido.

Apóyate en profesionales

Volver a entrenar es mucho más fácil cuando no tienes que hacerlo todo por tu cuenta.

Contar con profesionales te ayuda a elegir bien los ejercicios, ajustar la intensidad, evitar errores y avanzar con más seguridad. También te permite resolver dudas normales: por dónde empezar, qué actividad elegir, cuántos días entrenar o cómo combinar distintos tipos de ejercicio.

Además, un centro deportivo te da algo que ayuda mucho a no abandonar: variedad.

Puedes probar, cambiar, adaptar tu rutina y encontrar una forma de entrenar que encaje mejor contigo en cada momento.

No midas solo lo que ves en el espejo

Cuando alguien vuelve a entrenar, es normal fijarse en el peso o en los cambios físicos. Pero muchos de los primeros avances no se ven desde fuera.

Dormir mejor. Tener más energía. Subir escaleras con menos fatiga. Sentirte más ágil. Reducir el estrés. Mejorar el estado de ánimo. Recuperar confianza.

Todo eso también cuenta.

De hecho, muchas veces son esos cambios los que hacen que sigas. Porque empiezas a notar que entrenar no solo va de verte mejor, sino de vivir mejor.

La clave está en seguir dentro de dos meses

Volver a entrenar no consiste en hacerlo perfecto desde el primer día. Consiste en construir una rutina que puedas mantener.

Empieza poco a poco. Elige actividades que te gusten. Ponte objetivos realistas. Pide ayuda si la necesitas. Y recuerda que cada entrenamiento suma, incluso los más suaves.

No necesitas entrenar como si llevaras años haciéndolo.

Necesitas empezar de una forma que te permita continuar.

Porque el verdadero cambio no está en entrenar mucho durante dos semanas.

Está en seguir entrenando dentro de dos meses.